Aunque muchas personas los confunden, el calzado de seguridad y el calzado de protección no son lo mismo. Ambos están diseñados para evitar lesiones en el trabajo, pero cumplen normas diferentes y ofrecen distintos niveles de resistencia.
Saber diferenciarlos es fundamental para elegir el zapato adecuado y cumplir la normativa de prevención de riesgos laborales. En Central Uniformes, especialistas en calzado laboral en Canarias, te explicamos de forma sencilla qué los distingue y cómo saber cuál necesitas.
Calzado de seguridad (EN ISO 20345)
El calzado de seguridad es el más exigente de todos.
Debe incluir puntera de protección resistente a impactos de hasta 200 julios, equivalente a la caída de un objeto de 20 kg desde un metro de altura.
Además, según el nivel de certificación (S1, S2, S3, S4 o S5), puede ofrecer:
- Antideslizante (SRC).
- Resistencia al agua y a los hidrocarburos.
- Plantilla anti-perforación.
- Amortiguación en el talón.
- Propiedades antiestáticas o aislantes.
Se utiliza en sectores donde existe alto riesgo de impacto o aplastamiento, como construcción, industria, mantenimiento o transporte.
Calzado de protección (EN ISO 20346)
Este tipo de calzado también incluye puntera, pero su nivel de resistencia es inferior: protege hasta 100 julios de impacto.
Se recomienda en entornos donde los riesgos son menores, como talleres, almacenes o actividades logísticas ligeras.
Ofrece buena protección, pero no está diseñado para resistir caídas de objetos pesados o clavos penetrantes. Aun así, muchos modelos incorporan características de confort, transpiración y suela antideslizante.
Calzado ocupacional (EN ISO 20347)
Existe un tercer tipo, menos conocido, destinado a profesiones donde no hay riesgo de impacto.
No lleva puntera reforzada, pero cumple con otros requisitos: suela antideslizante, materiales transpirables y buena amortiguación.
Es el calzado habitual en sanidad, hostelería o limpieza, donde el confort y la higiene son prioritarios.
Cómo reconocer la categoría de tu calzado
Solo tienes que mirar la etiqueta interior o el marcaje del zapato.
Ahí encontrarás el número de norma (20345, 20346 o 20347) y las letras que indican sus propiedades:
- S1 / S2 / S3 / S4 / S5 → Calzado de seguridad.
- P1 / P2 / P3 → Calzado de protección.
- O1 / O2 / O3 → Calzado ocupacional.
Por ejemplo, un zapato S3 SRC indica que es calzado de seguridad con plantilla anti-perforación y suela antideslizante.
¿Cuál deberías elegir?
Depende del tipo de trabajo que realices:
- Construcción y obra civil: seguridad (S3 o S5).
- Industria ligera y talleres: protección (P2 o P3).
- Hostelería y sanidad: ocupacional (O2 u O3).
- Almacenes o logística: depende del riesgo, aunque se recomienda al menos un modelo P3 o S1P.
Si no estás seguro de cuál necesitas, en Central Uniformes te asesoramos según la normativa de tu sector y las condiciones de tu puesto.
Comodidad y diseño: los nuevos protagonistas
El calzado laboral ha evolucionado mucho. Hoy, las marcas combinan tecnología, ergonomía y estilo para ofrecer zapatos seguros y cómodos durante toda la jornada.
Los modelos actuales son:
- Ligeros, con suela de EVA o PU.
- Transpirables, gracias a tejidos técnicos.
- Con diseño moderno, aptos incluso para ambientes comerciales.
En Central Uniformes trabajamos con marcas líderes en calzado de seguridad y protección, con modelos certificados que combinan estilo, seguridad y confort para cada tipo de profesional.
Conclusión
Conocer las diferencias entre calzado de seguridad y de protección te ayuda a trabajar más seguro y evitar sanciones.
No todos los zapatos valen para todos los trabajos: elegir el correcto es cumplir con la ley y cuidar de tu salud.
En Central Uniformes, te ayudamos a escoger el calzado laboral adecuado según tu profesión, normativa y entorno de trabajo, con envío a toda Canarias y asesoramiento especializado.











